Ojo, ¡tenemos abogados!

A la hora de crear una marca, un buen naming es aquel que consigue transmitir un significado concreto de forma sencilla y directa. Un buen naming tiene que sonar bien y tiene que ser memorable, pero si sirve además para reducir los esfuerzos para explicar quiénes somos y qué hacemos, miel sobre hojuelas. 

Sin embargo, pocas tareas hay en una agencia creativa que sean tan difíciles como poner nombre a una marca. No solo porque casi los primeros 100 buenos nombres que se te ocurren ya están registrados o no tienen el dominio disponible. No solo porque haga falta hacer auténticos malabares y ejercicios de contorsionismo con las palabras. Sobre todo, porque estamos poniendo nombre a las empresas o proyectos del prójimo (sus criaturas) y eso entra casi en el terreno de lo íntimo. A veces, sería más fácil elegir el nombre de sus hijos. 

Por eso, y aunque ya han pasado unos cuantos años, Lawesome es uno de los proyectos de naming e identidad visual de los que más orgullosos nos sentimos en Breaking Molds. Uno de esos trabajos de naming que ha envejecido muy bien y que guardamos como oro en paño en nuestra vitrina creativa. Un proyecto que consiguió romper con la imagen de abogados tradicionales que no viven en el mismo mundo que las startups y empresas tecnológicas.

Tal vez lo que no había envejecido también es su web. La marca ha evolucionado, la tecnología ha cambiado y era necesario adaptar los mensajes y la imagen que proyectaba. Proceso en el que hemos estado inmersos recientemente y que tiene como resultado una web sencilla pero elegante. Una web que hace justicia a la forma de hacer y de ser de este pequeño pero gran despacho bilbaino. Nuestro despacho favorito y cada día el de más empresas. Y no solo lo decimos nosotros, sino los rankings.